UGT sitúa la conservación de los pastizales en el centro de la lucha contra la desertificación, los incendios y la pérdida de biodiversidad
El sindicato reclama una restauración ecológica basada en la ciencia, empleo verde y medidas de gestión territorial sostenible para combatir los efectos de la crisis climática
Fecha: 17 Jun 2026
Hoy, 17 de junio, se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una conmemoración que este año pone el foco en uno de los ecosistemas más extensos y, al mismo tiempo, más olvidados del planeta. Bajo el lema “Pastizales: reconocer, respetar y restaurar”, Naciones Unidas llama a proteger unos espacios esenciales para la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la conservación del agua y la resiliencia frente a la crisis climática.
UGT advierte de que la lucha contra la desertificación no puede reducirse únicamente a la plantación de árboles. La degradación del territorio no es solo una cuestión de pérdida de vegetación, sino también de pérdida de funcionalidad de los ecosistemas. Restaurar la naturaleza significa recuperar sistemas vivos capaces de conservar el suelo, almacenar agua, albergar biodiversidad y aumentar la resiliencia de los territorios frente a fenómenos extremos cada vez más frecuentes.
En España, donde el 75 % del territorio se encuentra en riesgo de desertificación, resulta imprescindible avanzar hacia una gestión sostenible basada en la evidencia científica, la restauración ecológica y el fortalecimiento de las actividades económicas que contribuyen a mantener vivos nuestros ecosistemas.
Más naturaleza no siempre significa más árboles. Durante años se ha instalado la idea de que la mejor forma de restaurar la naturaleza consiste en plantar árboles. Sin embargo, numerosos ecosistemas de alto valor ecológico, como los pastizales, las dehesas o determinados matorrales mediterráneos, dependen precisamente del mantenimiento de espacios abiertos.
La biodiversidad no habita únicamente en los bosques. Los pastizales albergan una enorme riqueza biológica, contribuyen a conservar la fertilidad del suelo, favorecen la infiltración del agua y constituyen una pieza clave para evitar la degradación progresiva del territorio que conduce a la desertificación.
Por ello, el sindicato defiende que las políticas de restauración deben priorizar la recuperación de ecosistemas funcionales y diversos, adaptados a las características de cada territorio, frente a soluciones simplistas que identifican la restauración exclusivamente con el aumento de la superficie arbolada.
Esta gestión equilibrada del territorio resulta también fundamental para afrontar otro de los grandes impactos de la crisis climática: los incendios forestales.
Los últimos datos disponibles muestran una realidad preocupante: entre el 1 de enero y el 10 de junio de 2026, el fuego ya había arrasado cerca de 38.000 hectáreas en España, casi tres veces más que en el mismo periodo del año anterior.
Frente a esta situación, UGT recuerda que la prevención comienza mucho antes de que aparezcan las llamas. Los pastizales, la ganadería extensiva y la gestión activa del territorio ayudan a reducir la acumulación de combustible vegetal y favorecen la creación de paisajes más resilientes frente al fuego.
Por el contrario, el abandono rural, la pérdida de actividades tradicionales y la falta de gestión de los ecosistemas incrementan la continuidad de la vegetación y facilitan la propagación de incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar.
El sindicato exige una gestión responsable del territorio que sitúe en el centro la protección de los ecosistemas, el empleo verde y el conocimiento del territorio, frente a modelos reduccionistas basados en la mera reforestación. Porque proteger los pastizales es proteger el territorio, el empleo y la vida frente a la crisis climática.
