UGT participó como observador en las elecciones legislativas en Colombia

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El sindicato es la única organización en España que ha desarrollado esta función. Durante los comicios, se llevó a cabo una labor de control y revisión para proteger la libertad democrática del pueblo colombiano


El pasado domingo, 13 de marzo, se celebraron en Colombia elecciones legislativas, eligiéndose representantes para Parlamento y Senado, así como elecciones primarias a la presidencia y jefatura del Estado. Una delegación de UGT, encabezada por su secretario de Relaciones Internacionales, Jesús Gallego, participó en tareas de observación electoral durante toda la jornada. UGT es la única organización sindical que desarrolló esta función. El compromiso de participación del sindicato en este proceso se llevó a cabo durante la visita a la sede confederal del sindicato colombiano CUT el pasado mes de octubre y durante la presentación de la candidatura de Gustavo Petro en la sede de UGT en enero de este año.

El sindicato estuvo presente en el centro de votación habilitado en el Pabellón de Casa de Campo en Madrid - donde miles de personas ejercieron su derecho al voto- como miembro acreditado de la Misión de Observación Electoral (MOE). Algo que permitió hacer constar numerosas irregularidades denunciadas desde hace años por organizaciones políticas y sindicales colombianas, como la falta de información al votante, la inducción al voto por parte de autoridades, el reparto de propaganda electoral prohibida o elevados tiempos de espera para votar que impidieron, en algunos casos, que las personas desplazadas al gran centro de votación pudieran hacerlo en las condiciones democráticas en las que una jornada electoral debe llevarse a cabo. Todas las incidencias detectadas por los observadores de UGT han sido informadas a los responsables del MOE.

Estas elecciones tuvieron algunas singularidades con respecto a anteriores, como el hecho de que se  reservaran escaños solo para candidatos y candidatas de origen indígena, otros para afrodescendientes y un tercer grupo para representantes de la diáspora colombiana en el exterior, muchos de ellos residentes en España.

Los resultados evidencian un gran crecimiento del Pacto Histórico (alianza política de partidos de la izquierda y del centro izquierda) y del líder de este movimiento, Gustavo Petro, mientras que el uribismo gobernante ha obtenido un pésimo resultado, tras años de gobierno represivo, incapaz de garantizar el respeto a los derechos humanos y de mejorar las condiciones de vida de la población.

Avance progresista

Estas elecciones son las primeras celebradas tras el inicio de las masivas protestas que se llevan sucediendo en desde 2019 contra el gobierno del conservador Iván Duque (acusado, entre otras, del uso desmedido de la de violencia policial y militar para reprimir estas manifestaciones, así como de vínculos con el narcotráfico y con el crimen organizado) que ha incumplido de forma sistemática los Acuerdos de paz con las FARC, firmados en La Habana en 2016.

Por ello, la comunidad internacional contaba con que el progresismo colombiano recibiera el apoyo electoral de la ciudadanía, harta de la situación social, económica y política derivada de la pésima gestión de Duque y los datos confirman que el Pacto Histórico irrumpe con fuerza en ambas cámaras, pudiendo ser esto el comienzo de un cambio transcendental en Colombia ya que el líder de la formación izquierdista encabeza las encuestas para las próximas presidenciales que serán en mayo.

Se trata de una oportunidad histórica para la conformación de un gobierno de izquierdas en Colombia y un paso en el fortalecimiento de un bloque de países latinoamericanos de corte progresista en Latinoamérica - como los casos recientes de México, Honduras, Perú, Chile y Bolivia- cuyo avance en la región sería una excelente ocasión para que el gobierno de España afronte la construcción de alianzas sobre la base de objetivos de fortalecimiento de la democracia y la justicia social.