UGT felicita al Gobierno de España por el acuerdo alcanzado para Gibraltar

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Es necesario aumentar los fondos destinados a mitigar los efectos del Brexit sobre el empleo  



UGT felicita Gobierno de España por haber trabajado hasta última hora para mitigar uno de los efectos más cercanos del Brexit. Para el sindicalismo europeo no es aceptable que se produzcan daños generalizados y pérdida de puestos de trabajo por lo que considera el acuerdo alcanzado una buena solución pese al desastre que causará la salida del Reino Unido de la UE

Sin embargo, el sindicato advierte de que la cantidad asignada al Reserva de Ajuste del Brexit (BAR) es insuficiente para afrontar los retos de la pérdida de empleo e ingresos en la Unión Europea a causa del Brexit.

Por eso, la Confederación Europea de Sindicatos exige un aumento en la asignación de fondos, lo que garantizaría que el dinero llegue a los trabajadores y no solo a las empresas, y que esto fuera acompañado por un apoyo similar al de SURE para el empleo.

La Unión General de Trabajadores quiere poner en valor el acuerdo conseguido hoy y que, de alguna manera, mitiga alguno de los muchos y nocivos efectos que el Brexit duro va a tener en aspectos vinculados con el ámbito laboral.

Como el sindicato mantuvo desde el principio, el mero acuerdo comercial con el Reino Unido tendrá efectos perjudiciales también sobre la educación, la igualdad de derechos, la protección del medioambiente, la alimentación sana o la sostenibilidad de pueblos y ciudades y, en este sentido, el sindicato recuerda que, tanto la Unión Europea como Reino Unido están obligados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible comprometidos. El acuerdo para Gibraltar anunciado hoy supone una pequeño pero importante alivio.

Consecuencias sobre los trabajadores del Campo de Gibraltar

UGT quiere recordar que el Brexit nació como consecuencia de un problema interno en el partido conservador británico y que, azuzado por la extremaderecha y los ultranacionalistas, acabó explotando en todo el país. Es injusto, por lo tanto, que la clase trabajadora de ambos países tenga ahora que pagar los platos de la irresponsabilidad política y de una campaña basada en mentiras.

Durante los años que siguieron al referendo británico para la salida del país de la Unión Europea, UGT siempre mantuvo que Gibraltar debía ser una de las prioridades en la negociación. Así lo expresó en reuniones de trabajo con el encargado de la UE para el brexit, Michel Barnier, o a distintas administraciones de ambos países. UGT señalaba la tremenda injusticia y desastre que supondría el que las más de diez mil personas que acuden a diario desde el Campo de Gibraltar a trabajar a la Roca tuvieran que pagar los desaciertos y errores de las aventuras políticas populistas del partido conservador británico.

Si bien es cierto que los trabajadores y trabajadoras que quedan protegidos por el acuerdo de retirada son sólo una parte del conjunto de personas que encuentran en la Gibraltar un medio de vida en una zona tan azotada por el paro como lo es el Campo, el Brexit puede suponer la pérdida de más del 15% del empleo. Es por ello por lo que el acuerdo anunciado hoy, y cuya negociación ha respaldado UGT, así como los sindicatos gibraltareños, supone un alivio y una declaración de intenciones: por encima de las banderas, los gobiernos cooperarán.

Por otra parte, junto con la central sindical británica TUC, UGT ha advertido que el abandono de la UE deja desprotegidos de numerosa legislación comunitaria a los trabajadores y trabajadoras británicos, y también llama la atención sobre la situación de los empleados públicos en las representaciones del gobierno de España en Reino Unido -embajadas, oficinas de turismo, laborales y comerciales, consulados, etc- trabajadores y trabajadoras, que quedan al albur de una legislación desfavorable, con salarios muy por debajo de lo merecido (y ahora, además, sujetos a la devaluación de la moneda local). Por todo ello, el sindicato quiere dejar patente la disposición de la organización a trabajar y cooperar para mitigar los efectos que tendrá sobre la ciudadanía este despropósito histórico y pide al gobierno de España estrecho diálogo y colaboración en esta materia.

Los interlocutores sociales como elementos de supervisión

La Confederación Europea de Sindicatos, de la que UGT forma parte, señala que el Acuerdo UE-Reino Unido debe proporcionar un mecanismo creíble para evaluar las divergencias que surjan, y anima encarecidamente a la Comisión Europea a que negocie para incluir a los interlocutores sociales en la evaluación del alcance y el impacto de la divergencia respecto de la igualdad de condiciones.

Además, la CES subraya que, cuando se trate de una reducción del empleo u otras normas, debe presumirse el hecho de que tal divergencia actúa como una distorsión del comercio, como ocurrió en el caso del Acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México (USMCA). Para el sindicalismo europeo, no es aceptable que se produzcan daños generalizados y pérdidas de puestos de trabajo antes de que se puedan tomar medidas.

El movimiento sindical europeo destaca también que los sindicatos deberían tener derecho a presentar quejas y participar en el proceso de determinación de las consecuencias.  Tales consecuencias (ya sea una suspensión del acceso al mercado, una multa u otra sanción) deben ser oportunas y disuasorias. El debido proceso no puede equivaler a un arbitraje prolongado como en el caso contra Corea, donde la disputa aún continúa después de cuatro años. En ese momento, la competencia desleal del Reino Unido habría dañado irreparablemente a las empresas y los trabajadores de la UE y eso es inaceptable.

Se prevé que la Reserva de Ajuste del Brexit (BAR) tenga un tamaño total de 5000 millones de euros con el objetivo de contrarrestar las consecuencias adversas en los Estados miembros y los sectores más afectados por el Brexit, independientemente de que haya un acuerdo o no, pero para el sindicalismo europeo, la cantidad asignada es insuficiente para afrontar los retos de la pérdida de empleo e ingresos en la UE a causa del Brexit, por eso la CES pide firmemente un aumento en la asignación de fondos, lo que garantizaría que el dinero llegue a los trabajadores y no solo a las empresas y que esto fuera acompañado por un apoyo similar al de SURE para el empleo.