UGT espera del mandato de Ursula von der Leyen un cambio de rumbo en la política europea

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El sindicato felicita a la nueva presidenta de la Comisión Europea

La Unión General de Trabajadores felicita a Ursula von der Leyen por su elección como presidenta de la Comisión Europea (CE) y desea y confía en que el proyecto que lidera, como jefa de un ejecutivo comunitario, ponga en marcha de manera urgente iniciativas legales para dar un cambio de rumbo a un proyecto europeo contra el que la ciudadanía ha expresado ya, de manera inequívoca, su desencanto y hartazgo en las urnas.

La futura Comisión Europea tiene en su mesa de trabajo retos y problemas que se arrastran desde hace demasiados años y que han generado una profunda desconfianza hacia el proceso de integración social, la calidad democrática de las instituciones europeas y la gestión partidista y autodestructiva de la Unión Europea (UE).

El sueño político que trajera el mayor periodo de paz y prosperidad al continente europeo se ha querido transformar mediante políticas de austeridad e instrumentos ad hoc, desde la CE y desde el Consejo, en una maquinaria de avance hacia una sociedad liberal, en la que se restringen por distintas vías los derechos de la clase trabajadora, se debilita su capacidad de actuación y poder, se menguan sus salarios y sus condiciones laborales y se deterioran los instrumentos de progreso social, mientras se da barra libre a un capital sin escrúpulos que opera dentro y fuera de la UE, con el único objetivo de depredar y acumular. El éxito de participación en las elecciones al Parlamento Europeo del pasado mayo y el propio resultado de la votación parlamentaria que resultó en la elección de von der Leyen han dejado claro que los ciudadanos y ciudadanos de UE quieren cambio.

El aumento de la representación de fuerzas eurófobas y neofascistas son la consecuencia de esas políticas cicateras que han conseguido, por la vía de los hechos, borrar la idea de la Europa social del mapa. Y es extremadamente preocupante la capacidad de actuación y de decisión de aquéllas. Por ello, UGT pide a la presidenta de la CE que comience estableciendo alianzas con partidos de progreso social, y que excluya a los que pongan en peligro los valores fundacionales de la Unión y operen en contra de la necesaria cooperación entre los pueblos del continente que asegura la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia social que regeneren el sentimiento europeo. La igualdad de trato y oportunidades es uno de los valores fundamentales de la Unión Europea, y así debe ser también el compromiso radical contra aquellos que promueven el odio por cualquier tipo de motivo (orientación sexual, raza, credo, ideología, etc.) o niegan y fomentan la violencia contra las mujeres, o bendicen la desigualdad, incluida la salarial.

Trabajar por la justicia social

UGT exige a la presidenta de la Comisión que se ponga a trabajar de manera inmediata, y junto a los agentes sociales europeos, en esa justicia social de la que habló en su alocución ante la Eurocámara ayer. Coincidimos en la necesidad de establecer un salario mínimo que garantice una vida digna a las personas que viven en la UE, pero UGT quiere hacer notar que, en su discurso de ayer, faltaron elementos tan importantes como la convergencia salarial al alza que impida el dumping socio-laboral entre países; como dar prioridad de nuevo a la educación de calidad, a luchar contra el fraude laboral y establecer medidas para evitar que los falsos autónomos sean la fórmula contractual en el futuro; faltó hablar de aprendizaje continuo, prevención de riesgos laborales, protección social, conciliación, vivienda digna o servicios sociales, de blindar los servicios públicos y poner en primer término el bien común frente a la voracidad de la privatización, etc. UGT vuelve a repetir a la CE que el Pilar Europeo de Derechos Sociales (PES) no puede ser un papel encerrado en un cajón, y que ésta tiene como primera obligación ejecutarlo en toda su extensión.

Protección a los más vulnerables

Pedimos especial atención hacia los colectivos más vulnerables en toda la UE (personas jóvenes, paradas de larga duración o pensionistas), que requieren de una estrategia que garantice no ya servicios de asistencia pasiva sino sus derechos sociales como el derecho al trabajo y su autonomía vital en sus múltiples aspectos (vivienda, educación, cultura, etc.). Hacia las personas migrantes, garantizando la acogida con respeto y justicia y protegiéndolos de la explotación de todo tipo, garantizando sus derechos humanos.

UGT coincide con Ursula von der Leyen en la necesidad de situar la protección del medioambiente y la digitalización como prioridades para este mandato y, en este sentido, queremos recordarle que ambas deben de ir unidas a la necesidad de democratización y justicia: sin medidas concretas para que los y las trabajadoras no sean las perjudicadas. La nueva economía digital, la transición energética son realidades que deben gestionarse desde la democracia, la participación de los interlocutores sociales en todos los ámbitos, acompañándose de una política industrial que cree empleo de calidad en los territorios con mayor problemática social. Las nuevas formas de empleo deben ser abordadas desde la perspectiva de los derechos sociales, asegurando la prevalencia de la laboralidad, protección social digna y la lucha contra el fraude de todo tipo. Sin una transición justa para todos y todas, un ambicioso, realista y efectivo plan industrial y energético para el continente, la lucha contra el cambio climático será un fracaso.

UGT recuerda también la necesidad de trabajar en armonizar los sistemas fiscales de la UE y de los Estados miembros, dirigiéndolos hacia la justicia y la progresión para que la distribución de la riqueza sea equitativa y se financien de manera más eficaz los servicios públicos y la protección social. La UE debe liderar, la lucha contra la evasión, la elusión y el fraude y los paraísos fiscales en el mundo; de igual manera, si la UE da un cambio de rumbo radical a su política comercial y de inversión, y sigue insistiendo en acuerdos comerciales injustos y fuera del marco de la multilateralidad, estará consagrando la falta de democracia y justicia social a la que la presidenta von der Leyen aludió. La gobernanza económica justa y el imperio de la ley, tanto en el comercio como en el ámbito de la moneda común son dos valores que la presidenta de la CE deberá tener como prioridad durante su mandato.

Por último, la Unión General de Trabajadores quiere recordar que, en definitiva, la defensa y promoción de los Derechos Humanos, la Agenda 2030, los ODS y el tripartismo, así como la defensa acérrima de la legalidad internacional, la democracia, la participación, la libertad y la igualdad, y el Estado social y de derecho en el mundo deben ser los ejes de acción de todas las políticas de la Unión, de manera que Europa sea, como en algún momento fue, baluarte del progreso y de la justicia social global.