Los derechos humanos deben ser los pilares de la recuperación post-pandemia

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► Muchos derechos que contienen la Declaración Universal de Derechos Humanos son vulnerados siete décadas después.

► Una reconstrucción socialmente justa debe pasar necesariamente por la erradicación de cualquier tipo de discriminación, la actuación frente a las desigualdades, el impulso de la participación y la solidaridad y el fomento del desarrollo sostenible.

Cada 10 de diciembre, en conmemoración de la adopción en 1948 de la Declaración Universal de Derechos Humanos por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU), se celebra en todo el mundo el día de los Derechos Humanos. Aquella histórica declaración proclamó como inalienables el conjunto de derechos que inherentes a todo ser humano, independientemente de su origen, religión, sexo, idioma, ideología o cualquier otra consideración. Por desgracia, más de siete décadas después, muchos de estos derechos continúan siendo violados en diferentes partes del mundo.

Este año la ONU ha querido recordar que el contexto actual de crisis sanitaria y económica producto de la pandemia producida por el COVID-19 debe ser aprovechado para insistir en la importancia de los derechos humanos como pilares de la recuperación post-pandemia y, en esta línea, recuerdan que una reconstrucción socialmente justa debe pasar necesariamente por la erradicación de cualquier tipo de discriminación, la actuación frente a las desigualdades, el impulso de la participación y la solidaridad y el fomento del desarrollo sostenible.

La Unión General de Trabajadores (UGT) se suma a la propuesta de Naciones Unidas destacando la relevancia de la promoción y respeto de los derechos sindicales. Tal como establece la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo de la ONU, “(…) el derecho de los trabajadores y empleadores a constituir libremente las organizaciones que estimen convenientes es elemento integral de una sociedad libre y abierta”. Sin embargo, continúan existiendo en el mundo gravísimas violaciones a los derechos sindicales, ya sean por incumplimiento de los acuerdos colectivos, la prohibición de constituir o militar en sindicatos o el asesinato de sindicalistas, como sucede, por ejemplo, en Colombia o Filipinas, donde decenas de sindicalistas son asesinados cada año. 

El informe sobre derechos sindicales en el mundo de la Confederación Sindical Internacional (CSI) sigue mostrando datos que deben avergonzar a los dirigentes mundiales. 2019 fue el año en el que más violaciones de derechos sindicales se produjeron en el último lustro, lo que demuestra la necesidad de continuar trabajando y reivindicando el libre ejercicio de la libertad sindical. Pero se equivocará quien piense que la vulneración de los DDHH es cosa de otros continentes. En Europa y en España vemos como también los derechos sindicales se violan y si hace solo unos pocos años, cientos de sindicalistas fueron encausados en nuestro país por ejercer pacíficamente el derecho de huelga, hace solo unas semanas que diecisiete sindicalistas belgas fueron condenados a penas de prisión por la misma causa.

Como denunciamos recientemente, la celebración del G-20 en Riad ha venido a bendecir al régimen homófobo, misógino y represor de Arabia Saudita, en donde centenares de miles de trabajadores y trabajadoras se encuentran sometidos a un régimen de esclavitud. Asimismo, el tratamiento que en nuestro país se está dando a personas migrantes (ya sea desde instancias oficiales o desde partidos y gobiernos xenófobos), la represión de la disidencia social y política en países de Europa de Este y países de América Latina, el racismo ejercido por la administración Trump, etc., etc., etc. hace que hoy la UGT quiera hoy renovar de manera expresa su compromiso con el fomento, defensa y promoción íntegras de los derechos humanos desde una perspectiva sindical internacionalista, tanto en el lugar de trabajo como en la sociedad. El respeto a los derechos humanos y la promoción de la justicia social van de la mano y, en este sentido, el papel de los y las trabajadoras y de las organizaciones sindicales de clase ha sido, es y será siempre esencial.