La CSI alerta de un deterioro histórico de los derechos laborales y sindicales

El Índice Global de Derechos 2026 confirma una preocupante tendencia de retroceso de las libertades sindicales y de los derechos de las personas trabajadoras, alcanzando en 2026 niveles sin precedentes en varias regiones del planeta

Fecha: 01 Jun 2026

Mundo Globalizado

La Confederación Sindical Internacional (CSI) ha publicado la 13ª edición de su Índice Global de Derechos, el análisis más completo sobre la situación de los derechos laborales en el mundo. Los datos reflejan un escenario de creciente hostilidad hacia el movimiento sindical. La mitad de los países del mundo restringen la libertad de expresión y reunión; el 87% vulnera el derecho de huelga; el 80% limita la negociación colectiva; y el 75% obstaculiza la creación o el registro de sindicatos. Además, las detenciones y encarcelamientos de sindicalistas alcanzan su máximo histórico, lo que afecta ya a uno de cada dos países analizados.

La CSI identifica como principales causas de este deterioro el avance de gobiernos autoritarios y de extrema derecha, la influencia creciente de las élites económicas sobre las instituciones democráticas y la utilización de nuevas tecnologías para vigilar y controlar a los trabajadores y a los representantes sindicales. El sindicato UGT considera que este informe es una fuente verídica que refleja fielmente la realidad mundial y, sobre todo, señala a los verdaderos responsables de esta situación.

Europa empeora por cuarto año consecutivo. Aunque continúa siendo la región con mejores resultados globales, registra su peor puntuación desde que se elabora el Índice. El deterioro afecta especialmente al derecho de huelga, al acceso a la justicia y a la libertad sindical. La ola ultraderechista que asola a la mayoría de los países del continente tiene un efecto muy adverso en la vida diaria de la clase trabajadora. Al realizar un repaso histórico del informe, se observa una relación causal entre la creciente pérdida de derechos laborales y la formación de gobiernos de ultraderecha.

Entre los casos más preocupantes destaca Francia, que desciende de categoría por primera vez desde 2018. La CSI denuncia la represión sufrida por organizaciones sindicales durante las movilizaciones contra la reforma de las pensiones, con más de un millar de activistas afectados por actuaciones policiales, judiciales o empresariales. La situación evidencia que, incluso en democracias consolidadas, pueden producirse retrocesos significativos en derechos laborales y libertades sindicales.

España mantiene su posición en la categoría 2 del Índice (la segunda mejor), aunque el informe advierte de un contexto europeo cada vez más adverso para el ejercicio efectivo de los derechos colectivos de las personas trabajadoras. UGT, como miembro de la Confederación Europea de Sindicatos y del Consejo Regional Paneuropeo, coordina sus estrategias frente a las instituciones europeas y en el ámbito continental con confederaciones de distintos países. Esto permite compartir experiencias y conocer de primera mano la gestión de las organizaciones sindicales en países gobernados por la ultraderecha.

Las Américas registran por tercer año consecutivo su peor puntuación histórica y siguen siendo la región más mortal para quienes defienden los derechos laborales. En este sentido, el caso más grave es Argentina, que en apenas dos años ha pasado de la categoría 3 a la 5, la peor calificación posible para un país con instituciones democráticas funcionales. La CSI vincula este deterioro a las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, las cuales han supuesto restricciones a la negociación colectiva, una mayor confrontación con las organizaciones sindicales y episodios de represión de la protesta social. La agenda político-económica de dicho gobierno debilita años de progresos en materia de derechos y afecta a pilares robustos del sistema público argentino, como la educación.

También preocupa especialmente la situación de Panamá, incorporado este año al grupo de los diez peores países para las personas trabajadoras debido a la persecución sindical, la represión de huelgas y el debilitamiento de los derechos colectivos. Asimismo, Colombia y México continúan registrando casos de violencia extrema y asesinatos de sindicalistas, lo que confirma la persistencia de graves amenazas contra la actividad sindical en la región.

Durante este año se han organizado diferentes visitas institucionales a todos estos países para acompañar a las organizaciones locales, conocer su situación y difundir sus prioridades ante las instituciones españolas y europeas. Además, Latinoamérica, junto con el Norte de África, sigue siendo la región principal para la cooperación sindical para el desarrollo, un compromiso histórico que se mantiene vigente.

El informe identifica tres tendencias globales que marcarán el futuro inmediato de los derechos laborales:

  • Persecución judicial: La criminalización de dirigentes sindicales mediante procesos judiciales, detenciones arbitrarias y campañas de intimidación.
  • Control tecnológico: El uso creciente de tecnologías digitales y sistemas de inteligencia artificial para vigilar y controlar a los trabajadores y a las organizaciones sindicales. Casos documentados en Ecuador, India o Myanmar muestran cómo estas herramientas se utilizan para limitar la organización colectiva y la acción sindical.
  • Solidaridad internacional: Frente a este escenario, el Índice Global de Derechos 2026 pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la cooperación y la solidaridad entre organizaciones sindicales a nivel internacional. Los ataques a los derechos laborales ya no son fenómenos aislados, sino parte de una dinámica global que exige respuestas coordinadas.

Para UGT, este informe constituye una llamada de atención sobre la necesidad de defender activamente la negociación colectiva, la libertad sindical, el derecho de huelga y el diálogo social, tanto en Europa como en el resto del mundo, ante una ofensiva que amenaza conquistas laborales y democráticas fundamentales. Para ello, el internacionalismo y la permanente coordinación de estrategias entre organizaciones sindicales se presentan como elementos clave ante un futuro complejo si no se frena la influencia de estas corrientes ultraderechistas y tecnócratas.


Fuente: UGT