Es el momento de recompensar los sacrificios de la clase trabajadora

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Es necesario fortalecer la negociación colectiva para asegurar mejores condiciones de trabajo en los convenios


► La salida de la crisis debe hacerse sobre unas bases productivas, laborales y sociales sólidas, una vez se garantice la seguridad sanitaria. No es momento de despidos sino de preservar el empleo.

► Es necesario reforzar la demanda nacional para, cuando se supere la pandemia, impulsar la actividad y la recuperación plena de los puestos de trabajo.

► Para ello, son necesarios empleos de calidad, salarios decentes y mejores condiciones laborales para incentivar el consumo.

► Es el momento de subir el SMI, revertir la reforma laboral de 2012 y apostar decididamente por eliminar la precariedad laboral, derogar la reforma de pensiones de 2013 y recuperar los servicios públicos.

El Instituto Nacional de Estadística ha publicado hoy el avance de los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral correspondientes al primer trimestre de 2021. Los datos muestran un nuevo empeoramiento respecto de los existentes en el trimestre anterior, como consecuencia de que el efecto de las restricciones derivadas de la lucha contra la tercera ola de la pandemia ha sido superior a la puntual relajación en aquellos territorios en los que la incidencia mejoraba, sobre todo al final del trimestre, tramo para el que el avance conocido hoy tiene menos información.

Así, el PIB habría registrado un descenso trimestral del 0,5%, derivado de un peor resultado de e todos los componentes de la demanda y la gran mayoría desde el lado de la oferta. En este caso, destaca el descenso de las ramas industriales (que pasan de crecer el 2,2% a caer un 2,8), mientras, en el lado positivo, mejoran ligeramente el comercio y las actividades financieras.

La evolución anual, por contra, refleja una atenuación de la caída del PIB (pasa del -8,9% al -4,3%), como consecuencia de que se descuentan ahora los peores resultados registrados en el primer trimestre de 2020, cuando se inició abruptamente la pandemia (entonces la caída trimestral fue de -5,4%). Con todo, los datos muestran que la duración de la situación recesiva (y de sus efectos colaterales) se prolongará más en el tiempo de lo inicialmente previsto, en consonancia, con la incidencia de nuevas olas y la aplicación de las consecuentes (y necesarias) medidas restrictivas de la movilidad y la actividad.

Los datos de empleo acompañan de manera coherente la evolución mencionada de la actividad, cayendo también las horas trabajadas en el trimestre un 2%. De nuevo hay que destacar positivamente la diferente evolución de los puestos de trabajo (en términos de equivalencia a tiempo completo) que crecen un 1,4%, recogiendo de manera agregada el efecto de las medidas de reducción temporal de empleo que se siguen aplicando, y que tan buen resultado han tenido hasta ahora para evitar la pérdida permanente de empleos. En el último año, las horas trabajadas han caído un 3,6% y los puestos de trabajo un 1,9%, menos en este caso que la caída del PIB (-3,3%).

Todo ello muestra que la mejor medida económica actualmente es proteger la salud, con las restricciones que sean necesarias, e incrementar el ritmo de vacunación. En estas circunstancias no es momento de disminuir la protección al empleo y al tejido productivo, ya que son los factores con los que podremos salir rápido y efectivamente cuando se recomponga la normalidad, que será progresivamente a medida que la vacunación aumente.

No es momento de disminuir la protección al empleo 

Las claves de la recuperación, para que sea exitosa, pasan ineludiblemente por unas medidas eficaces de protección sanitaria y por una extensa vacunación ahora que comienza a haber más dosis. Y, en cuánto a las medidas económicas que se deben implementar, es fundamental que se prolonguen las ayudas de los ERTEs y a las empresas viables para que haya una pronta recuperación en el empleo y en el tejido productivo, cuando vuelvan a tener una actividad normal.

En este sentido, el aumento de los despidos colectivos que se viene constatando en los primeros meses resulta muy preocupante. Enero y febrero de 2021 son los dos primeros meses del año en los que se han producido más despidos colectivos desde 2015. En total, 7.255 despidos vía ERE, un 36% más que en los mismos meses de 2020 (5.324). De poco habrán servido las medidas de suspensión temporal acordadas si finalmente terminan traduciéndose en despidos.

Especialmente incomprensible, dadas las circunstancias actuales, es la profusión de despidos que se vienen conociendo en las entidades bancarias, que se han visto beneficiadas por cuantiosas ayudas estatales para que sus negocios no se hundieran debido a su mala gestión, y que ahora proponen despidos masivos tras años de abultados beneficios y exorbitantes retribuciones de sus ejecutivos. La fusión de Bankia y Caixa no supone más que dolor para las familias que se ven en la calle después de haber contribuido, sobre todo en el caso de la primera entidad, a su salvación y posterior crecimiento. Una fusión aprobada por el gobierno pese a las advertencias realizadas desde diversos ámbitos –y entre ellos la UGT- sobre la merma de la competencia que suponía y el riesgo evidente de destrucción de empleo, como se ha demostrado. El Ejecutivo, es copartícipe de este nefasto desenlace, que debería impedir. A su vez, la actuación irresponsable del resto de entidades bancarias (BBVA, Sabadell, Santander, etc.) que aprovechan este momento para hacer recortes en su plantilla alegando pérdidas tras años de copiosas ganancias, no se ve justificada desde ningún punto de vista.

Reforzar la demanda nacional

No es momento de despidos, sino de preservar el empleo y, cuando se supere la pandemia, impulsar la actividad y la recuperación plena de los puestos de trabajo. Y para ello será imprescindible reforzar la demanda nacional, el componente que más aporta al PIB, lo que requiere unos empleos de calidad y unos salarios decentes para que los hogares tengan suficientes ingresos para consumir. Unas mejores condiciones para la clase trabajadora asalariada y una mayor protección en sus entornos laborales implican el fortalecimiento de la negociación colectiva, para lo que es necesario que las patronales se sienten a negociar el V Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y que este sirva de paraguas que asegure buenas condiciones de trabajo en los convenios colectivos.

Además, servirá de protección ante el aumento de la pobreza y de la desigualdad que se está viviendo, como se ha podido comprobar por el lamentable incremento del número de personas que necesitan acudir a organizaciones sociales y vecinales para obtener su sustento diario, las llamadas colas del hambre. Las consecuencias de la crisis sólo se podrán paliar con un fuerte apoyo de la administración vía prestaciones, un aumento del empleo y una mejora de sus condiciones.

Plan de Recuperación e inversiones

También será crucial que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) suponga un incremento en la inversión de proyectos que aporten una doble vertiente positiva, tanto en sostenibilidad y digitalización, como en crecimiento económico y del empleo de calidad. Este plan muestra los vectores clave del desarrollo de nuestro futuro modelo económico, por lo que es fundamental que su implementación se haga de manera coordinada, con agilidad, transparencia y la participación de todos los agentes interesados. Por ello, desde UGT solicitamos una detallada memoria económica y de empleo del Plan.

En conclusión, la salida de la crisis debe hacerse sobre unas bases productivas, laborales y sociales sólidas, una vez se garantice la seguridad sanitaria. En virtud de lo cual, una condición necesaria es que el gobierno apruebe las medidas y reformas a las que se ha comprometido hace tiempo. Por eso, el lema del próximo 1 de mayo es “Ahora toca cumplir”. Porque, más allá de las palabras, es hora de recompensar con hechos a la clase trabajadora, que ha puesto todo de su parte para superar esta dolorosa crisis, y que ha visto como perdía su empleo (total o parcialmente) y se reducían drásticamente sus ingresos. Es el momento de que el gobierno suba el SMI, revierta la reforma laboral de 2012 y apueste decididamente por eliminar la precariedad laboral, derogue la reforma de pensiones de 2013 y recupere los servicios públicos que se recortaron tras la anterior recesión. Sólo de esta manera se saldrá reforzados de esta crisis.