Día Internacional de la paz: la violencia debe dejar paso al diálogo y la cooperación

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Desde el 21 de septiembre de 1981, Naciones Unidas celebra anualmente el Día Internacional de la Paz, ampliado como jornada de no violencia y alto el fuego por la Asamblea General en el año 2001.


El mensaje de Naciones Unidas para este año, “Forjando la paz juntos”, destaca la importancia de un “fortalecimiento de los ideales de paz”, e incluye un llamamiento a la observación de 24 horas de no violencia y alto el fuego. Esta llamada adquiere un especial significado en estos momentos, donde no solo se mantienen activos numerosos conflictos bélicos sino que las terribles consecuencias de la pandemia de coronavirus demuestran la necesidad de la cooperación entre países. El propio Secretario General de la ONU, Antonio Guterres exigió en marzo que todas las partes involucradas en conflictos bélicos abandonen las armas y centren sus esfuerzos en luchar contra la pandemia.

El papel de Naciones Unidas representa la apuesta por el multilateralismo, seriamente cuestionado por el ascenso de gobiernos de ultraderecha en todos los continentes, bajo la referencia irresponsable de Estados Unidos. En el ejercicio de esta peligrosa nueva “diplomacia” del más fuerte, resulta verdaderamente preocupante la estrategia del gobierno de Trump respecto del conflicto en Palestina, excluyendo la participación y las demandas del pueblo palestino, principal víctima del conflicto en medio oriente. Debe este día servir también para denunciar los intentos de incluir la güera como estrategia geopolítica, avalada por importantes sectores en conflictos tan dispares como el venezolano o el sirio.

Los países deben asumir un verdadero compromiso con el fin de la violencia. El caso de Colombia es otro lamentable ejemplo, puesto que el histórico logro del acuerdo de paz de 2016, entre el estado colombiano y las FARC, se está viendo seriamente amenazado por el decidido boicot del gobierno de Colombia a su efectiva implementación. Esta situación demuestra que el compromiso con la paz no puede limitarse a la formalidad de un acuerdo sino que requiere de una permanente construcción de condiciones de libertad plena y oportunidades de desarrollo para todos los habitantes del planeta.
Los mencionados son solo algunos ejemplos de la necesidad de una verdadera apuesta por la paz, bajo el camino que propone Naciones Unidas, a través del dialogo y la cooperación para resolver las diferentes disputas.