Acabar con la precariedad, paso ineludible para erradicar la pobreza y la desigualdad

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17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza


• UGT muestra su preocupación por la pobreza laboral, personas que, aun teniendo un empleo, están bajo los niveles de pobreza y exclusión social.

• Ya no se puede seguir apelando a la crisis para justificar políticas antisociales.

• UGT apuesta por impulsar un sistema de protección social que garantice oportunidades para todas las personas.

Ya ha pasado un año desde que el producto interior bruto (PIB) español ha recuperado los niveles pre crisis. En este periodo, donde las empresas también han recuperado sus niveles de rentabilidad, los trabajadores y trabajadoras se encuentran como los únicos damnificados por una crisis que no generaron. Fueron las principales víctimas de los años de crisis económica y continúan sufriendo la peor de sus herencias: el alto desempleo y la precariedad laboral que condena a muchos de ellos a la pobreza. Datos como el aumento de la exclusión social, al mismo tiempo que se ha incrementado el número de multimillonarios o que el 1% más rico dispone acumula la misma riqueza que el 50% más pobre de la población mundial, prueban que la crisis económica ha dado como resultado un orden socioeconómico profundamente injusto.

En este contexto, UGT muestra su preocupación por la pobreza laboral, fenómeno propio de la gestión de la crisis que los poderes político y económico europeos y españoles emprendieron bajo el dogma de la austeridad. Estas políticas de ajuste económico, instrumentalizadas a través de los recortes presupuestarios en la protección social y las reformas laborales, sitúan a España como el país europeo con mayor proporción de trabajadores pobres, situación que afecta al 14,8% de los hogares con trabajadores. Por su parte, la población en riesgo de pobreza supera el 20% de la población total española y la pobreza infantil afecta a uno de cada tres niños.

Con la recuperación, debe acabar la pobreza
Los datos de recuperación económica dan buena muestra de que ya no se puede seguir apelando a la crisis para justificar políticas antisociales. Con la cuarta revolución industrial ya en marcha, somos testigos de nuevas formas de explotación y empobrecimiento que se esconden bajo la apariencia de economía digital, colaborativa, economías de plataforma o nuevos modelos laborales. No podemos permitir la precarización que suponga el avance de estos modelos ya que, además del incremento continuo de trabajadores afectados, suponen una clara afrenta a los derechos laborales conquistados en el pasado y a las luchas para mejorarlos en el presente.

Pero, a pesar de reconocer el valor central del trabajo en la lucha contra la pobreza, no podemos dejar de asumir nuestro compromiso con otros aspectos fundamentales para que la pobreza y la desigualdad desaparezcan de forma permanente. Para UGT, una apuesta de futuro para mejorar la vida de las personas debe garantizar un sistema de protección social que garantice oportunidades de educación y sanidad para todas las personas. También debe producirse un verdadero desarrollo de la atención a personas dependientes, muchas de las cuales no pueden sufragar sus gastos a raíz de la escasez de las pensiones que cobran. La profundización de las luchas feministas ha puesto también las reivindicaciones por la igualdad de las mujeres en un lugar más importante que en el pasado y, siendo un colectivo especialmente afectado por la pobreza y la desigualdad, no se podrá afrontar ninguna lucha sin la participación central del feminismo.

Para el sindicato, otro de los elementos necesarios para conseguir un futuro mejor es que los gobiernos asuman un verdadero compromiso con la justicia fiscal. Para ello, el desarrollo de sistemas progresivos de impuestos y la lucha implacable contra cualquier tipo de evasión, elusión o fraude fiscal deben ser pilares fundamentales de una alternativa política de impuestos más justa. La impunidad con la que cuentan personas con grandes fortunas y grandes empresas para llevar a cabo estas prácticas supone una transferencia criminal de recursos desde los estados hacia el poder financiero y las empresas transnacionales.

Cambiar el rumbo hacia la justicia social
Para UGT, no hay que conformarse con simples reivindicaciones, ya que nuestro papel como organizaciones sociales solo estará debidamente justificado si con nuestra acción logramos cambios reales para las personas. Nuestra apuesta es por la organización y la lucha en los centros de trabajo, por situar la voz y los intereses de los trabajadores y trabajadoras en todos los escenarios donde se decida sobre sus condiciones de trabajo presentes y futuras.

La Agenda 2030 de Naciones Unidas es una oportunidad para dirigir las políticas hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, la fuerza de las luchas conjuntas de la ciudadanía es la que hará posible que compromisos suscritos por los gobiernos no acaben por convertirse en discursos vacíos que se utilizan para lavar la imagen de gobiernos que continúan con la aplicación de políticas socioeconómicas que han demostrado su fracaso respecto a la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Debemos ser los sindicatos y las organizaciones sociales quienes impulsemos estos cambios forzando a los gobiernos a cambiar el rumbo y atender el terrible déficit de justicia social que afecta al actual modelo socioeconómico.