50 personas fallecieron por accidente de trabajo en el primer mes del año

Desde UGT continuamos reivindicando una profunda revisión de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que consiga acabar con la siniestralidad laboral.

Fecha: 13 Mar 2026

Cascos de obra para prevención de riesgos laborales

Hoy hemos conocido los datos estadísticos de avance facilitados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, correspondientes al mes de enero de 2026. Según estos datos, se han producido 75.562 accidentes de trabajo, de los que 41.253 han causado la baja laboral de la persona trabajadora (lo que supone un descenso del -5,1%) y se han notificado 34.309 accidentes de trabajo sin baja (un 5,2% menos con respecto a enero de 2025). Además, se registran 50 accidentes mortales, la misma cifra respecto al año anterior y 6.432 de los accidentes con baja se debieron a accidentes in itinere.

UGT considera que garantizar la seguridad y la vida de las personas trabajadoras debe ser la máxima prioridad, y por eso hace un llamamiento a que la sociedad en su conjunto entienda que no podemos permitirnos más muertes en el trabajo. Los accidentes que paralizan la vida de las personas trabajadoras y de sus familiares pueden evitarse y las empresas deben entender que los riesgos del siglo XXI no están protegidos con una norma del s.XX. 

Según los datos, el 69% de los accidentes en jornada con baja afectaron a varones y el 31% afectaron a mujeres. La gran diferencia radica en que las mujeres ocupan, principalmente, puestos en los que hay contacto con pacientes, clientes o alumnos, y sufren en mayor medida las consecuencias de la exposición a riesgos psicosociales, los cuales no tienen el adecuado reflejo en las estadísticas de accidentes de trabajo analizadas. Sin embargo, sí contribuyen al aumento de enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad, que están disparando las bajas dentro del sistema nacional de salud. Si no se reconoce el origen profesional de estas patologías, no se previenen, y el riesgo se mantiene en el centro de trabajo, perjudicando no solo a las personas trabajadoras sino al resto de la sociedad que tiene que asumir unos costes que no le corresponden. Cabe destacar que el incremento de las bajas por incapacidad temporal está relacionado con las condiciones de trabajo, por lo que si las empresas no evalúan los riesgos laborales ni implementan medidas de protección ni de mejora de las condiciones de trabajo, las bajas laborales seguirán incrementándose. 

Las causas de los fallecimientos no son novedosas, sino que se vienen repitiendo a lo largo del tiempo, destacando principalmente los infartos y derrames cerebrales; las caídas y los accidentes de tráfico. Además, la principal causa de accidente con baja en jornada son los golpes contra objetos inmóviles, con 10.692 accidentes de trabajo, seguidos de los sobre esfuerzos físicos sobre el sistema musculo esquelético, con 9.323 accidentes.

A lo largo del mes de enero se produjeron 6.432 accidentes con baja in itinere, de los que 62 accidentes fueron graves y 5 accidentes fueron mortales, produciéndose 5 graves y 6 accidentes mortales menos. En cuanto a la segregación por sexo, el 57% de los accidentes in itinere con baja afectaron a mujeres y el 42% restante afectó a varones. En cuanto a los accidentes in itinere mortales, los 5 se produjeron entre varones. 

UGT, comprometida con poner fin a los accidentes de trabajo, quiere recordar a los grupos parlamentarios que tienen la oportunidad de debatir y aprobar una reforma necesaria de la legislación actual y de avanzar en la protección de las personas trabajadoras. Centenares de muertos cada año no es asumible para una sociedad como la nuestra. Urge el compromiso con la Seguridad en los centros de trabajo. 

Además, son muchas las cuestiones que deben actualizarse en esta Ley, por ejemplo, la incorporación de la perspectiva de género y de edad, la protección de la seguridad y salud frente a los riesgos climáticos, así como de aquellos derivados de la digitalización del mundo del trabajo, como por ejemplo la desconexión. Sin olvidar la protección de la salud mental de las personas trabajadoras, que se encuentra seriamente mermada y que, sin lugar a dudas, se ve influida por las condiciones de trabajo y la precariedad laboral.


Fuente: UGT